7. LA VEGETACION EN EL NACIMIENTO


La vegetación es una parte muy importante en el paisaje de un belén ya que es la que dará el aspecto más real.

Es preferible utilizar vegetación natural frente a la artificial.

La vegetación natural debe cumplir una serie de requisitos:
- Que tanto el tronco como las hojas guarden el tamaño y la proporción que deseamos.
- Que sea lo más duradera posible, o que por lo menos dure el tiempo que esté en nuestro belén.

Las mas frecuentemente utilizadas son el lentisco, la carrasca, el romero, el musgo natural, algunos líquenes, algunos cactus, el tomillo, el brezo, el pino, el ciprés, la esparraguera... .

Las de hojas más grandes irán en primer plano, y las de menor tamaño al fondo.

También las de color más verde se colocarán en el primer plano y las de color más suave o más amarillentas en el segundo.

Para matizar los tonos podemos retocarlos con pintura o se puede espolvorear esa vegetación de lejanía con un poco de polvo de cemento, consiguiendo así un tono grisáceo muy idóneo para el efecto de vegetación en lejanía. Si queremos podemos utilizar la vegetación natural desecada o liofilizada.

Utilizar árboles en el belén supone hacerlos nosotros mismos, a no ser que se posee una reserva de bonsáis preparada para su uso. Para ello, lo más importante es observar la naturaleza intentado imitar sus formas.

Los troncos pueden ser naturales o artificiales (de arcilla, porexpán, etc.).

Utilizando el porexpán, tallaremos el tronco y las ramas, y a continuación recubriremos con una capa de escayola, no excesivamente gruesa para que no nos enmascare todo el tallado realizado.

Para hacer las copas, si los troncos son de arcilla se le practicarán unos orificios en las ramas para ir clavando pequeñas ramitas y formar las copas.

Si el tronco es de porexpán, iremos clavando las ramas para formar las copas. Si queremos hacer unas copas más frondosas podemos utilizar troncos de tomillo y le colocaremos unos cuadrados de esponja verde (de las usadas para las flores secas). Sobre la esponja fijada al tronco, iremos clavando fácilmente las distintas ramitas que formarán la copa, y que ocultarán a su vez la esponja a la vista del espectador.

Si utilizamos un tronco de tomillo, se meten sus ramas en cola blanca, escurrimos la sobrante y espolvoreamos con hojas de orégano de las que se usan para condimentar.

Para confeccionar las raíces, podemos utilizar arbolitos como el tomillo que poseen unas raíces adecuadas.

También podemos hacerlas modelando arcilla o plastilina, que después fijaremos con cola blanca y recubriremos con escayola espesa que más tarde pintaremos.

Para las hojas, se cortan en cartulina un buen número de rectángulos de los tamaños deseados para las palmas de la palmera. Pegamos estos rectángulos de dos en dos, dejando entre ellos en el centro, un hilo de alambre fino que nos servirá para reforzarlas y poder darle la curvatura deseada. Al colocar el alambre, dejaremos por uno de sus extremos un sobrante de unos centímetros. A continuación realizaremos numerosos cortes en posición oblicua, lo más juntos posibles, llegando hasta el alambre.

Terminadas las palmas, las uniremos formando un ramo, dejando las más pequeñas en el interior. Para conseguir un mayor realismo, podemos intercalar con las palmas verdes, alguna otra construida con cartulina en color beige, simulando las palmas secas, tan frecuentes en las palmeras.

En la confección del tronco, estudiaremos a fondo las rugosidades del tronco de una palmera, para conseguir un tallado que se acerque lo más posible a la realidad.

Hincaremos el ramo hecho con las palmas, en el corte superior del tronco, valiéndonos para ello del vástago de alambres previsto. Fijaremos esta unión con cola blanca.

Usaremos musgo, juncos y líquenes naturales.

Para crear juncos, utilizaremos hojas de pino y una pequeña bolita de plastilina marrón. Posteriormente los pintaremos.

Otro tipo de vegetación es el de las plantas pequeñas que se suelen utilizar para acompañar las orillas o llanura. Estas, al necesitar que sean de pequeño tamaño, es difícil encontrarlas naturales, así que recurrimos a utilizar artificiales que haremos con estaño. El estaño se vende en hojas de diferentes grosores, pero también se pueden utilizar ciertos botes de leche en polvo, o envases de medicamentos hechos con este material.

La silueta se dibuja con un punzón o con un bolígrafo sin tinta, que producirá el mismo efecto. Posteriormente se realizan las nervaduras de la planta. Se utilizan varias siluetas para formar la planta. El estaño se pinta por último con acrílicos de color verde.

Este tipo de vegetación, combinada con piedras, rocas, arena y algunos cantos rodados, contribuirán decisivamente a conferir a nuestro río, la naturalidad deseada.


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